Y el barrio más cool es… Lavapiés

La revista de ocio Time Out ha hecho un ranking de los barrios más guays del planeta. Y Madrid está de enhorabuena, porque el barrio más cool es Lavapiés, y en concreto Embajadores.

La plaza de Lavapiés en 1982, fotografiada por Mariví Ibarrola.

La publicación resalta que se trata de un barrio multicolor, donde conviven personas de distintas razas y culturas. Con estas palabras describen la riqueza del barrio madrileño:

“Al norte, la plaza de Tirso de Molina es el territorio de floristas de día y el club del momento, Medias Puri, por la noche. Al sur Tabacalera y la Casa Encendida, dos centros culturales enormes. Puedes comer deliciosas especialidades indias o marroquíes por un precio de chiste”.

Lavapiés es el barrio más cool por tratarse de la mejor prueba de cómo la ciudad de Madrid se transforma “abriéndose al futuro sin renunciar a su pasado”.

Lavapiés en 1985. Foto de Mariví Ibarrola

Ninguna de estas cosas es mentira. El atractivo de Embajadores y Lavapiés es enorme, y los madrileños y los turistas guardan un especial cariño por este barrio que aúna como ningún otro lo castizo y lo exótico.

Pero no todo en Lavapiés es bonito de contar. Muchos vecinos del barrio llevan años luchando contra la imparable gentrificación y turistificación que ya se ha llevado por delante muchos negocios y ha hecho que el precio de los alquileres se dispare.

Parte del barrio sufre una evidente degradación, y todavía hay una alta concentración de infraviviendas. Lo cierto es que el barrio más cool del mundo lleva tiempo expulsando a parte de sus habitantes.

Lavapiés se resiste a la gentrificación. Fuente: lahuelladigital.com

Los inmigrantes son los primeros afectados, pero también madrileños que llevaban toda la vida viviendo aquí. De hecho, Lavapiés es el distrito del centro que más población pierde, un fenómeno que lleva produciéndose desde hace ya casi 10 años.

¿Beneficiará a Lavapiés la etiqueta de “barrio más cool”? Lo cierto es que cada vez quedan menos cosas del Lavapiés obrero y auténtico de los años 80 y el barrio corre el riesgo de acabar convirtiéndose en un parque temático para turistas.

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